Un poco de luz para el emprendedor

Como muchos de vosotros ya sabéis, el pasado 28 de septiembre se publicó en el Boletín Oficial del Estado (BOE) la Ley 14/2013, de 27 de septiembre, de apoyo a los emprendedores y su internacionalización. El objetivo de la norma es, ni más ni menos, QUE DINAMINAR EL SECTOR ECONÓMICO en un país que no se ha caracterizado, precisamente, por el apoyo a la empresa. La crisis económica ha acabado con 1,9 millones de empresas en España y reducido en un 30% el número de empresarios de 15 a 39 años. Por ello, es imprescindible abordar reformas estructurales favorables al crecimiento y la reactivación económica. Era una ley muy esperada y también muy publicitada. Sin embargo, para muchos el resultado ha sido decepcionante.

La Exposición de Motivos de la Ley, identifica los  problemas que el legislador pretende solventar o paliar: La alta tasa de desempleo juvenil, que, entre los menores de 25 años duplica la media de la UE-27, el complejo marco jurídico existente para el acceso a las actividades económicas y su ejercicio que obliga a las empresas a invertir mucho en asesoramiento, las barreras para acceder a determinados mercados, los efectos sobre las empresas de la restricción del crédito y en general la dificultad para acceder a financiación, la reducida actividad en investigación, desarrollo e innovación, así como la insuficiente utilización de las tecnologías de la información y comunicaciones y finalmente el escaso acceso a los mercados internacionales en un contexto de globalización caracterizado por una integración de los mercados cada vez mayor.

En efecto, las empresas internacionalizadas han soportado mejor la crisis. Tienen mayor capacidad para crecer y crear empleo. Además, la aportación de personas altamente cualificadas de otros países también puede ser un factor que dinamice la actividad económica.

Con estos presupuestos vamos a analizar, en dos entregas sucesivas, aquéllas novedades que me han parecido más interesantes…

De entre ellas destaca, quizá por la expectación generada la creación en el ámbito del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA),  de un régimen especial: el IVA con el criterio de caja. Ésta había sido una de las reclamaciones históricas de PYMES y autónomos. Se  trata de régimen  optativo, aplicable a partir del 1 de enero de 2014. Sólo aplicable a aquellos sujetos pasivos cuyo volumen de operaciones no haya superado los 2.000.000 de euros durante el año natural anterior. Ahora bien, se trata de un sistema de doble caja, lo que  por un lado, beneficia a las empresas, que no tienen que ingresar el IVA hasta que no lo cobran. Pero, por otro, como también se aplica a sus compras, no pueden deducirse el IVA soportado hasta que no han abonado la factura, a diferencia de lo que ocurre ahora.  Dejan de financiar a la Hacienda Pública, pero también pierden liquidez. Además las empresas sólo han dispuesto de plazo hasta el 31 de diciembre de 2013, para comunicar la Agencia Tributaria si se acogen al nuevo régimen del IVA, de caja, o si permanecen en el de devengo y la renuncia al citado régimen tendrá una validez mínima de 3 años. Corto plazo para una decisión tan importante.  Existen por otra parte, otros inconvenientes: el sistema genera complejidad administrativa, por las obligaciones formales adicionales y obliga a llevar una contabilidad especial (libro específico de facturas pendientes de pago). Todo ello ha llevado a que “pocas empresas” hayan solicitado su aplicación a partir del 1 de enero.

Otra de las novedades de la ley es la referida a INVERSIONES EN EMPRESAS DE NUEVA O RECIENTE CREACIÓN. En el ámbito del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), se establece un nuevo incentivo fiscal con el objeto de favorecer la captación por empresas, de nueva o reciente creación, de fondos propios procedentes de personas físicas que, además del capital financiero, aporten sus conocimientos empresariales o profesionales adecuados para el desarrollo de la sociedad en la que invierten, inversor de proximidad o «business angel», o de aquellos que sólo estén interesados en aportar capital, capital semilla.

Se trata de una deducción en cuota del 20% de las cantidades satisfechas en el período de que se trate por la suscripción de acciones o participaciones en empresas de nueva o reciente creación, En cualquier caso, la base máxima de deducción será de 50.000 euros anuales. Es una novedad interesante. No se ve muy claro, no obstante, que los bussines angels sólo pueden ser personas físicas y podría considerarse también el hecho de que la deducción se queda corta.

En cuanto a la nueva figura del “EMPRENDEDOR DE RESPONSABILIDAD LIMITADA” (ERL) es aquél emprendedor persona física que no tendrá que responder con la totalidad de su patrimonio personal de las deudas contraídas en su actividad profesional o empresarial bajo determinadas circunstancias. De esta limitación podrá beneficiarse la vivienda habitual del deudor siempre y cuando no esté afecta a la actividad empresarial o profesional y que su valor no supere los 300.000 euros (450.000 euros si está situada en una población de más de 1 millón de habitantes). Se trata, a mi juicio de una figura con pocas ventajas y excesivas obligaciones, como la inscripción en el Registro Mercantil previa auditoria y registro del bien inmueble a excluir. Además se exceptuarán de la limitación las deudas de derecho público y las deudas con garantía real. Y hay que tener en cuenta que las complicaciones financieras para el empresario autónomo, en su mayor parte vienen motivadas por las deudas con el Erario Público, Seguridad Social y entidades financieras ofreciendo en garantía, en la mayoría de los casos la constitución de una hipoteca sobre la propia vivienda (que es garantía real).

Patricia Marco Vila.

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