“La nueva ley de emprendedores: algo de luz y muchas sombras” (II parte)

Siguiendo con las novedades introducidas por el la Ley 14/2013, de 27 de septiembre, de apoyo a los emprendedores y su internacionalización se ha introducido también la llamada Sociedad Limitada de formación sucesiva, una sociedad de responsabilidad limitada sin exigencias de capital social mínimo para lo cual se modifica el TF de la Ley de Sociedades de Capital aprobado en 2010 y en las que no es necesario que se acredite el ingreso del capital social mínimo en una cuenta abierta a nombre de la sociedad, siendo suficiente con que se manifieste  en la escritura que el capital se ingresa en la caja social y ello a cambio de la responsabilidad solidaria de fundadores y adquirentes  frente a los acreedores y frente a la sociedad por la realidad de las aportaciones.

Ahora bien, nada impide constituir una SL convencional y retirar el capital del Banco una vez firmada la escritura de constitución y creo que es difícil poder emprender cualquier proyecto sin un capital real mínimo.

Existen otras novedades como la Sociedad Limitada de formación sucesiva, una sociedad de responsabilidad limitada sin exigencias de capital social mínimo para lo cual se modifica el TF de la Ley de Sociedades de Capital aprobado en 2010 y en las que no es necesario que se acredite el ingreso del capital social mínimo en una cuenta abierta a nombre de la sociedad, siendo suficiente con que se manifieste  en la escritura que el capital se ingresa en la caja social y ello a cambio de la responsabilidad solidaria de fundadores y adquirentes  frente a los acreedores y frente a la sociedad por la realidad de las aportaciones.

Ahora bien, nada impide constituir una SL convencional y retirar el capital del Banco una vez firmada la escritura de constitución y creo que es difícil poder emprender cualquier proyecto sin un capital real mínimo.

Otras novedades me parecen más acertadas, como la llamada  Segunda Oportunidad del emprendedor, procedimiento extrajudicial más flexible que permite que el emprendedor puede negociar el pago de la deuda con sus acreedores ayudado por la figura del Mediador Concursal y sobretodo la reducción a 50 euros para todos los autónomos nuevos durante los primeros seis meses, que ha permitido que en el último trimestre decidan iniciar una actividad empresarial 11.000 jóvenes de entre 30 y 35 años. También son bienvenidas medidas como las mayores facilidades para que las pequeñas empresas puedan acceder a la contratación pública al no tener que adelantar avales en concursos públicos sino que, resultando adjudicatario se descuenta del precio y la regulación de los puntos de atención al emprendedor (Art 13), antiguos PAIT. Estos PAE serán oficinas pertenecientes a organismos públicos o privados o puntos virtuales de información o tramitación telemáticas de solicitudes. Es decir que pueden ser oficinas físicas o bien portales de internet en donde toda la tramitación se haga de forma no presencial o telemática. El portal será el del antiguo CIRCE creado cuando se reguló la SLNE y que después ha servido también para la constitución de sociedades normales y por qué no decirlo, con bastante eficiencia. Las notarías son citadas expresamente como posibles PAE.

Para muchos lamentablemente, la financiación y la reactivación del crédito para la pequeña empresa es la mayor carencia de ésta ley. Hay quien habla incluso de déficit técnico al delimitar el ámbito subjetivo de aplicación manera imprecisa y no coincidente con los textos análogos autonómicos, siendo más una suma de medidas que un texto coherente. En fin lo dicho, un poco de luz y muchas sombras, pero bendita luz….

 

Patricia Marco Vila.

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