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La importancia de la adquisición de hábitos en los niños

La adquisición de hábitos en los tres primeros años de vida es un aspecto fundamental para el desarrollo integral del niño/a. Cuando hablamos de “desarrollo integral” nos referimos a los cuatro ámbitos básicos de desarrollo: físico, cognitivo, social y emocional.

inculcar habitos en los niños

Aunque a priori no encontremos relación entre ambos conceptos, sí que existe, y de hecho, es muy estrecha. Por ejemplo, si un niño o niña no adquiere hábitos correctos de descanso como puede ser “fijar un horario de descanso” para que duerma las suficientes horas, este niño o niña puede sufrir problemas de crecimiento, ya que la hormona de crecimiento actúa mientras los niños duermen (ámbito físico). Además de esto, si no descansa las suficientes horas, no habremos dado el tiempo necesario a su cerebro para asentar los nuevos conocimientos adquiridos así como para eliminar la “fatiga cerebral” causada por el exceso de aprendizaje constante de un niño o niña de estas edades, como consecuencia, encontraremos problemas de concentración, de fijación de la atención y aumento de la frustración en el niño/a por no lograr los objetivos marcados (ámbito cognitivo). Del mismo modo, es muy común observar cómo los niños lloran, o inician un estado de agresividad o rabieta cuando están excesivamente cansados o no han dormido las horas suficientes (ámbito emocional); asimismo, podemos observar cómo se aíslan del resto de niños, juegan en soledad o no “les apetece” interactuar con los demás cuando están excesivamente cansados o no han descansado lo suficiente (ámbito social). Con estos ejemplos tan cercanos, se demuestra el gran poder influyente que existe entre la adquisición de hábitos y el desarrollo integral de los niños.

Para enmarcar la importancia que tiene la adquisición de hábitos, comenzaré definiendo este concepto.  Podríamos decir que un hábito es una actividad que, a base de realizarse siempre de la misma manera, se convierte en una conducta autómata. Si trazamos una rutina diaria, en la que siempre repitamos los mismos procedimientos, facilitaremos la adquisición de los hábitos. Los hábitos se consolidan durante los primeros años de vida, de ahí la importancia de trabajarlos, pues la adquisición de hábitos está muy ligada a la autonomía. Si queremos formar niños/as autónomos/as, tenemos que trabajar con ellos/as.

adquisicion de habitos en los niños

En estas primeras edades podemos trabajar los siguientes hábitos:

Vestido: desabrochar botones y cremalleras, quitarse el abrigo, subir y bajar los pantalones, ponerse los zapatos, etc.

Alimentación: comer solo/a, utilizar los cubiertos, estar sentado/a en la silla durante la hora de comer, colaborar en poner y quitar la mesa.

Higiene personal: distinguir entre estar limpio y sucio; lavarse y secarse las manos, sonarse la nariz; si hay control de esfínteres, ir al váter y utilizar la cisterna; usar la papelera para pañuelos, pañales, etc.

Orden: colaborar en la recogida de juguetes, guardar los materiales en su lugar…

Sueño: dormirse solo/a, fijar horarios de descanso, distinguir entre periodos de descanso y actividad.

Relación: compartir juguetes, saludar y despedirse, aprender a pedir perdón, aceptar la compañía de otros.

Responsabilidad: realizar pequeños recados, desplazarse por el espacio sin correr.

El adquirir buenos hábitos desde pequeños/as les hará ser personas más seguras y con una gran autonomía. Un niño/a independiente será un niño/a con iniciativa y con una óptima autoestima.

 

Sandra Requena Giménez.

 

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